Sobre mí

Soy guía de yoga, pero ante todo, eterna aprendiz del cuerpo, el silencio y los ciclos

El camino hacia descubrir mi servicio

Me licencié en Periodismo con la intención de contar historias de personas olvidadas, de dar voz a quienes no la alzan o a quienes no se les escucha, después de años de ejercer me vi opositando al Cuerpo Nacional de Policía a la vez que estudiaba Criminología, mi interés seguía enfocado en ayudar a otros y además en comprender a la humanidad, nuestra parte humana y la mente.

La práctica de yoga, vino a mi hace ya más de diez años de forma casual. Fue en 2013 cuando caí en una profunda depresión que casi puede conmigo, cuando comencé a practicar, y desde el momento que salí de ese hoyo, las personas que me rodeaban me empezaron a llamar «yogui» sin aún haber practicando demasiadas posturas, aunque sí leí muchísimos libros de filosofía budista e hinduista, de psicología y Mindfulness.

Entonces llegó a mi Siddharta, poco después Nissargadatta y seguí ese camino del autoconocimiento combinándolo con la práctica de asanas de forma autodidacta, hasta que decidí hacer mi primera formación de profesorado de Yoga. Se abría un nuevo mundo para mí.

«La esterilla me acompaña allá donde vaya»

Soy profesora de Hatha, Ashtanga, Yin y Nidra, me he formado en España y en India y nunca dejo de aprender, sigo en este camino en el que me considero profesora pero también alumna eterna. Cada paso que fui dando, sin proponérmelo, me fue llevando a compartir yoga y a acompañar a personas en sus procesos vitales a través de la forma de recordarnos quienes somos.

En mi afán por seguir aprendiendo, cursé un Máster en Inteligencia Emocional durante la pandemia, poco después empecé a formarme en Teoría Polivagal y nervio vago y actualmente estoy cursando una diplomatura de Terapia Gestalt.

El camino de ver mi sombra

A los 11 años empecé a notar que no era capaz de dirigir toda la energía, sensaciones y emociones que sentía la mayoría de los días. Me costaba mucho describir lo que me pasaba, pero la sensación era sentir todo al extremo, con mucha intensidad.

Empecé a ir a terapia con 12 años y recuerdo empezar a hacer ejercicios de observación y diarios emocionales en los que describía cómo me sentía, dónde sentía todo lo que me pasaba y en qué baremo.

Mi primer ataque de ansiedad y los primeros momentos que recuerdo de perder el conocimiento por hiperventilar al no saber aún controlar la respiración para regularme, fueron con 16 años.

Con 23 años, primera depresión y casi un año de mucha medicación, hasta que poco a poco la voy dejando y comienzo, además de refugiarme en el deporte, de forma más intensa con el Yoga.

Años después hubo momentos en los que la ansiedad regresó a mí, di con un psiquiatra que me recomendó, por observar patrones familiares similares a mi conducta depresiva, medicarme durante toda mi vida con Fluoxetina (un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina), pero decidí huir de la medicación y aprender a respirar, me enfoqué en el arte milenario de los «pranayamas», además de mi practica regular de asana y seguir con terapia (llevo 8 años con EDMR).

Sigo teniendo episodios en los que aparece mi sombra, pero gracias a todas las herramientas que he ido adquiriendo después de más de 23 años de terapia, intensas formaciones y experiencias vitales, consigo volver al centro cada vez con más rapidez.

ॐ सह नाववतु । सह नौ भुनक्तु । सह वीर्यं करवावहै । तेजस्वि नावधीतमस्तु मा विद्विषावहै । ॐ शान्तिः शान्तिः शान्तिः ॥ 

«Que el Señor nos proteja a ambos (maestro y estudiante), que nos nutra a ambos, que trabajemos juntos con vigor, que nuestro estudio sea brillante y que no haya hostilidad entre nosotros. Paz, paz, paz.»